Antes de las respuestas, las preguntas: lo que el ciudadano necesita entender para confiar
- Segmento
- Institución pública
- Tema
- Ciudadanía y comunicación institucional
- Método
- Grupos focales en diversas regiones e investigación cuantitativa online nacional
Toda institución tiene respuestas
Están en los sitios web, en los materiales de orientación y en las campañas. Son correctas, completas y están escritas con cuidado. El problema es que una respuesta puede ser técnicamente correcta y, aun así, no responder a la pregunta que se hace el ciudadano.
Una institución pública responsable de un proceso de alcance nacional, en el que participan millones de ciudadanos, quería entender esa distancia. Invertía en campañas para orientar a la población y explicar cómo funciona el proceso. Necesitaba saber qué parte de esos mensajes llegaba, qué quedaba en la memoria y, sobre todo, qué dudas seguían existiendo después de ellos.
Un tema en el que la primera respuesta dice poco
La confianza en un proceso público mezcla experiencia personal, convicciones y niveles de información muy distintos. Preguntada directamente, una persona suele responder que confía o que no confía. El motivo queda escondido detrás de esa respuesta. Por eso, el estudio empezó escuchando antes de medir.
“Confío” · “No confío”
- experiencia personal
- convicciones
- distintos niveles de información
Primero, escuchar las preguntas
Los grupos focales reunieron a ciudadanos de distintas edades, perfiles socioeconómicos y regiones. El objetivo era escuchar las dudas con las palabras de las propias personas, y no con el vocabulario de la institución.
Ese cuidado mostró dos cosas que un cuestionario difícilmente captaría: en qué momentos del proceso aparecían las dudas y cómo las personas traducían, con sus propios términos, conceptos que la institución trata como distintos. Para quien comunica, esa traducción lo cambia todo. De nada sirve explicar bien un concepto si el público lo entiende como otra cosa.
Después, medir
Una encuesta online de alcance nacional dimensionó las percepciones surgidas en los grupos y permitió comparar distintos segmentos de la población.
¿Las campañas respondían a las preguntas correctas?
Las campañas se evaluaron por recordación espontánea y asistida, interés despertado, claridad, credibilidad y evaluación de los videos. También se compararon entre sí distintos enfoques creativos.
Los números mostraron el desempeño de cada pieza. Los grupos mostraron lo que las personas habían entendido y qué recursos acercaban un tema complejo a su día a día. Juntas, las dos etapas permitieron ver si cada campaña respondía a las dudas que el público realmente tenía, y no solo si había sido recordada.
- Recordación espontánea
- Recordación asistida
- Interés despertado
- Claridad
- Credibilidad
- Evaluación de los videos
Espacio para lo que no se preguntó
El estudio también dejó espacio para que los ciudadanos hicieran críticas y sugerencias. Así, temas que no estaban en el centro de la investigación entraron en el análisis. En un estudio sobre preguntas sin respuesta, escuchar lo que nadie había previsto preguntar formaba parte del método.
- Pregunta prevista
- Pregunta prevista
- Pregunta prevista
Lo que cambió para la institución
- 01
Las nuevas campañas empezaron a planificarse a partir de las dudas que tenía el público.
- 02
El lenguaje y los contenidos de orientación se revisaron para acercar la explicación técnica a la forma en que el ciudadano piensa el proceso.
Para una institución pública, explicar bien es parte del servicio.
Y explicar bien empieza por descubrir qué quieren entender las personas.