Antes de preguntar por qué el cliente dejó de comprar, confirmar si dejó de comprar
- Segmento
- Servicios al consumidor
- Tema
- Retención y reactivación de clientes
- Método
- Investigación cuantitativa telefónica con la base de clientes inactivos
| Cliente | Último pedido | Estado | Situación real |
|---|---|---|---|
| •••• 0412 | ••/•• | Inactivo | ? |
| •••• 1187 | ••/•• | Inactivo | ? |
| •••• 2093 | ••/•• | Inactivo | ? |
| •••• 2760 | ••/•• | Inactivo | ? |
| •••• 3318 | ••/•• | Inactivo | ? |
| •••• 4471 | ••/•• | Inactivo | ? |
La base muestra lo que pasó. La situación real solo aparece en la conversación.
El punto de partida
Una empresa había lanzado una solución digital para simplificar la recompra de un producto esencial, de uso recurrente. La propuesta era hacer más simple una compra tradicional, con apoyo de tecnología y de una aplicación.
Con el tiempo, parte de los clientes registrados dejó de hacer pedidos. La base de datos lo mostraba con claridad, pero no mostraba el motivo. Podía ser el precio, la dificultad con la tecnología, fallas en la entrega, problemas en la atención o simplemente la costumbre de comprar a la manera antigua.
Antes de cualquier acción para recuperar a esos clientes, la empresa necesitaba entender qué había detrás de la inactividad.
- Precio?
- Dificultad con la tecnología?
- Falla en la entrega?
- Problema en la atención?
- Costumbre de comprar a la manera antigua?
La base no decía cuál.
Primero, confirmar
El estudio no tomó como verdad la clasificación de la base. Cada entrevista empezaba confirmando la situación real del cliente: si todavía tenía acceso a la solución, si seguía usándola de alguna forma y si realmente había dejado de comprar.
Una estrategia de recuperación diseñada para quien abandonó el servicio no sirve para quien nunca se fue, y hasta puede molestar a ese cliente.
- ¿Todavía tiene acceso a la solución?
- ¿Sigue usándola de alguna forma?
- ¿Realmente dejó de comprar?
Después, entender por qué
Las entrevistas, hechas por teléfono, combinaron preguntas cerradas, para medir, y preguntas abiertas, para escuchar al cliente con sus propias palabras. En lugar de suponer un motivo único, el cuestionario recorrió toda la experiencia: la tecnología, la aplicación, el pedido, la entrega, la atención y la facturación. También verificó si la propuesta del servicio se había entendido bien.
Cuando surgía un problema, la encuesta profundizaba. Cuando el cliente decía que “la aplicación tuvo un problema”, la entrevista preguntaba qué problema y en qué momento.
- Tecnología
- Aplicación
- Pedido
- Entrega
- Atención
- Facturación
Para el cliente, no existe la “falla de la entrega”
Existe el servicio que no funcionó. Para la empresa, la aplicación, la logística, la atención y la facturación son áreas distintas, con equipos distintos. Para el cliente, son una sola cosa, y una falla en cualquier punto compromete el valor de toda la solución.
Por eso, el análisis vinculó cada motivo de abandono con el punto del recorrido en que se originó. Así, cada área empezó a ver su parte en el problema, y no solo el resultado final.
- Aplicaciónequipo propio
- Logísticaequipo propio
- Atenciónequipo propio
- Facturaciónequipo propio
el servicio
Quién puede volver, y qué lo haría volver
La encuesta también preguntó qué tendría que cambiar para que el cliente volviera a comprar.
Esto permitió separar los casos con pocas probabilidades de regreso de aquellos con demandas concretas que la empresa podía resolver. En lugar de tratar a todos los inactivos de la misma forma, la empresa supo dónde valía la pena invertir esfuerzo, considerando también las diferencias entre mercados.
Lo que cambió para el cliente
- 01
Correcciones en el recorrido, en los puntos en que la experiencia fallaba.
- 02
Acciones de reactivación distintas para cada tipo de inactivo, en lugar de un único enfoque para toda la base.
Una base de clientes registra lo que el cliente hizo.
Solo conversando con él se descubre lo que haría.